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Lo que intentamos es frenar suficientemente fuerte para que
las ruedas traseras deslicen, lo que provocará en el coche una situación de
sobreviraje, y al mismo tiempo aceleramos para que las ruedas delanteras sigan
girando a pesar del frenado (siempre, recordemos, en un tracción delantera),
hay que encontrar pues, un equilibrio entre el acelerador y el freno, con la
dificultad añadida de que hay que acostumbrar el pie izquierdo a la
sensibilidad necesaria para pisar el freno. Como su uso se limita a la
competición, donde normalmente los vehículos van equipados con repartidor de
frenada, se carga más frenada en las ruedas traseras, de manera que se pueda
provocar su blocaje más fácilmente, evitando así que las pastillas de los
frenos delanteros se desgasten aún más rápidamente.
El proceso a seguir es el siguiente: Llegamos a la curva con
normalidad, frenando antes de llegar al punto de inicio de giro. Al empezar a
girar, comenzamos a acelerar, pisando al mismo tiempo el freno, intentando
mantener un equilibrio entre ambas acciones para que ni aceleremos demasiado,
ni frenemos tanto que se bloqueen las ruedas delanteras, lo que provocará un
subviraje instantáneo. El coche debería entonces entrar en una situación de
sobreviraje, controlable con un contravolante adecuado, y que se podrá mantener
hasta que haya que volver a acelerar para salir de la curva.
Este método es tanto más eficaz y fácil de ejecutar como más
deslizante sea la superficie, siendo su uso sobre asfalto seco mucho más
delicado, puesto que los márgenes de adherencia son menores, y, de todas
formas, en este caso se hace menos necesario contrarrestar el subviraje
pertinaz de los tracción delantera, además de que a más adherencia más sufren
los elementos mecánicos, que, recordemos, estamos forzando en todo caso. En la
práctica nos encontramos con que los pilotos de rallyes del mundial utilizan el
frenado con pie izquierdo con coches de tracción integral, lo que en principio
no acaba de concordar con lo que acabamos de ver. Esto se explica por varias
razones: Para empezar, las modernas transmisiones secuenciales permiten obviar
el embrague para cambiar de marchas, de manera que el pie izquierdo se puede
utilizar para frenar, ahorrando tiempo en el vaivén tradicional del pie derecho
entre el gas y el freno. Además, en los motores turboalimentados (especialmente
en los de concepción antigua), hay un claro beneficio en el hecho de acelerar y
frenar simultáneamente, puesto que de esta manera la presión de alimentación
permanece alta, y se puede salir de la curva con toda la potencia disponible,
sin el típico “lag” de los motores turbo (con los modernos sistemas
electrónicos como el “bang bang” esto ya no es exactamente así). Otra cosa a
tener en cuenta son los modernos sistemas de transmisión, con diferenciales activos
y otras ayudas electrónicas, que, junto con una distribución de frenada
favorable al tren trasero, pueden configurarse para que esta técnica tenga un
efecto similar al que tendría en un tracción delantera. El frenado con el pie
izquierdo se puede combinar con otras técnicas, como el péndulo.
EL PENDULO, CONTRAVIRAJE O BALANCEO
El contraviraje o péndulo se puede usar en vehículos con
cualquier disposición motriz, puesto que prescinde de elementos mecánicos y se
basa solamente en la transmisión de masas del coche para provocar un
sobreviraje en una curva lenta. Lógicamente su uso es habitual en coches con
tendencia al subviraje, normalmente de tracción delantera, siendo una técnica
usual en rallyes de tierra. Durante la aproximación a la curva iremos por la
parte interior de la carretera, al revés de lo habitual, y en el último momento
empezaremos a girar hacia el exterior de la calzada, para girar bruscamente en
el sentido de la curva, aprovechando el movimiento de péndulo provocado para
colocar el coche en la trayectoria deseada. En el caso de que esto no sea
suficiente, se pueden hacer 2 balanceos consecutivos, entrando por el exterior,
girando hacia el interior y otra vez hacia el exterior antes de iniciar el
giro.
Esta técnica se puede utilizar sobre cualquier superficie, y
es muy habitual en situaciones de baja adherencia, como tierra o
nieve. Además, se puede combinar con el frenado con el pie izquierdo, para
conseguir incluso mejores resultados.
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