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Para los puristas, un SUV no merecía llevar el emblema de
Porsche, pero lo cierto es que el Cayenne es responsable de haber acercado a la
marca, un universo enorme de consumidores que estaban ansiosos de tener un
vehículo deportivo en verdad, y que cubriera las expectativas que la familia
requiere, por lo que los afamados 911 no eran opción. La segunda generación del
Cayenne ha llegado, y en este punto no le queda nada que demostrar, se trata de
un vehículo digno de llevar el peso que implica el emblema Porsche.
Indudablemente un Porsche
La Cayenne, en su versión V6, es la más accesible en la
oferta de la costosa utilitaria, la mecánica elegida para movilizarla es de 3.6
litros que eroga 290 hp y 385 libras de torque, que dicho sea de paso es apenas
suficiente para operarla con cierta soltura. Si se tratara de un utilitario de
cualquier otra marca, la motorización sería más que buena, pero en este caso,
lo que se espera del fabricante si hace que la versión de seis cilindros luzca
algo ajustada de motor, sobre todo teniendo en cuenta que el Cayenne pesa 2,245
kilogramos.
Pero son pocos los fabricantes que entienden tan bien como
Porsche que la potencia debe ser una consecuencia y no un motivo, dicho de otra
manera, antes que instalar un motor potente, la firma de Stuttgart se asegura
que todo el resto del conjunto sea lo suficientemente capaz para manejarse como
el más exigente espera, por lo que el motor y potencia pueden incrementarse
hasta donde llegue la imaginación, o el presupuesto prueba de ello son las
versiones Turbo o de especialistas como Techart. El bastidor, suspensión
(neumática ajustable), transmisión Tiptronic de seis velocidades y dirección
son verdaderamente una obra maestra cada uno por separado, pero en conjunto, el
trabajo que desempeñan se acerca a lo soberbio, todo está perfectamente bien
estudiado para entregar el mejor performance posible, la Cayenne es capaz de
acometer curvas a velocidades sorprendentes para un vehículo de su tamaño y
peso sin descuidar la seguridad gracias a los sistemas PSM y PTM.
Una gran responsable del extraordinario comportamiento del
Cayenne es la suspensión neumática ajustable que se endurece o eleva según
nuestra demanda mediante un control ubicado en la consola central. Hay que
decir no es un equipamiento de serie en la versión V6, por lo que habrá que
agregarle $3,457 dólares al precio de lista, pero sin duda este es un
equipamiento que no debe faltar. Por su parte, la transmisión es rapidísima, aprovechando
siempre y de la mejor manera todo el torque del motor, aunque en contra, los
mandos en el volante para efectuar los cambios son un par de botones ubicados
en la parte superior del centro del volante, por dentro del aro, por lo que
tienen que ser operados con los dedos pulgares. Ambos botones pueden bajar y
subir de marcha, pero un par de curvas rápidas, y la única utilidad que les
queda es la de adornar el volante, ya que carecen de la practicidad que tienen
las paletas que se ubican en la columna de dirección detrás del volante y que
emplean muchos otros vehículos.
Comodidad
En el interior, los materiales y armado son de excelente
calidad y si bien, no hay mucho aluminio, la cabina transmite una sensación de
lujo y sofisticación muy satisfactorios. En cuanto a comodidades, la Cayenne
equipa de todo, claro solo si la cartera puede aguantar tan salvaje abuso,
porque cada capricho que se decida tener incrementa la cuenta de manera
sustancial, incluso hace pensar que prácticamente Porsche ofrece la Cayenne
apenas con volante y asientos, ya que el quemacocos, volante multifuncional,
sistema de audio Bose, rines deportivos de 20 pulgadas, sistema de navegación,
aire acondicionado automático, asistente de estacionamiento y otros más, son
opcionales.
Dicho de otra manera, un Cayenne V6 cuyo precio inicial es
de 62,000 USD puede elevarse rápidamente hasta los 81,147 USD tal como venía la
unidad probada.
Un tema totalmente a parte es el relativo a la ergonomía, la
consola está saturada de botones, ciertamente hay detractores de los sistemas
que agrupan muchas funciones en un solo mando, como los vistos en BMW, Audi y
Mercedes Benz, pero la realidad es que cuando se tiene un vehículo que equipa
tantas funciones, es la solución más adecuada. Asimismo el sistema de
navegación resulta muy útil, pero la interfase demanda mucho tiempo para su
completo entendimiento, es poco intuitiva y compleja de operar.
¿Lo vale?
Si tomamos en cuenta el precio de inicio, podríamos adquirir
una SUV de Mercedes o BMW con motorización de seis cilindros con mucho más
equipamiento, siendo más crudos, versiones V8 de la XC90 de Volvo o la
Volkswagen Touareg , que dicho sea de paso comparte plataforma y muchos
componentes con la Cayenne también son accesibles por ese precio, si sumamos
todos los extras sin duda el ejemplar de Porsche está se va muy arriba en
precio, por lo que si la decisión se toma con el cerebro, la respuesta sería un
rotundo no.
Claro está que al manejar la Cayenne en una carretera
sinuosa para poder comprobar sus enormes capacidades dinámicas y si la cartera
soporta por lo menos la adición de la suspensión neumática ajustable, ¿quien podría
decirle que no a un vehículo firmado por Porsche?, pensando con el corazón, la
realidad es que la nota del motor, el desempeño del bastidor, transmisión,
dirección y la sofisticada lista de equipamiento son un fortísimo argumento a
su favor.
Lo que alegra el día:
- El desempeño del conjunto: Suspensión, bastidor,
transmisión y dirección
- La nota del motor
- La exclusividad Porsche
Lo que faltó:
- El V6 en ocasiones parece insuficiente
- Un precio más contenido
- Paletas para los cambios en la columna de la dirección
- Menos complejidad para operar el sistema de navegación
- Una ergonomía mejor resuelta
Precio:
Porsche Cayenne V6: 62,000 USD
Cayenne V6, unidad probada: 81,147.
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