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Audi es una de las firmas que más ha crecido en el mundo. La
filial de lujo de la alemana Volkswagen cooperaba con la española Seat en
tecnología, argumento que bien le sirvió para reducir costes en los procesos de
fabricación. Además, el presidente de Seat, Erich Schmitt, era vicepresidente de
Audi AG – aunque dimitiera más tarde- y estaba al tanto de la reestructuración
de marcas del grupo automovilístico Volkswagen.
Hay por tanto una suerte de comunión entre las casas citadas
por las que se comparten adelantos técnicos, diseños aerodinámicos (todas ellas
prestan similar estética agresiva) y motores (el SEAT León Cupra es una
evolución del 2.0 TFSI de 200 CV estrenado por el Golf GTI, para extenderlo
también a la gama de Audi). Empero y aunque la marca bávara descartó
recientemente producir sus vehículos en cualquiera de las factorías españolas,
sus productos estrella siguen guardando un prestigio que circula de boca en
boca y gracias a sus consumidores y clientes.
La intención es dirigirse a un comprador más elitista, por
ello el Salón del Automóvil de París 2006 dispuso del Audi R8 Coupé como
primicia física. Lo que parecía que se quedaba en un prototipo o ‘concept’, se
había hecho realidad.
El biplaza R8 se abre un hueco entre los superdeportivos de
aire solemne, estética aerodinámica y futurista, y tecnología dispuesta para
aumentar la potencia hasta unos 400 CV que impulsan su escaso peso a unos 188
millas por hora. El aluminio cobra especial protagonismo en la elaboración del
chasis, en un modelo que parte de los conceptos que se probaron en circuito y
rallies y quizás con la mirada atenta al Audi R10 que se presentó en la Feria
del Motor Essen 2006, Alemania, y que había ganado previamente la carrera de 24
horas de Le Mans.
El R8 es un lujo para la vista que combina la sobriedad de
las formas curvas y austeras de la marca con una parrilla y dos tomas de aire
bajo los faros. En la parte trasera, dos pares de tubos de escape, otras dos
tomas de aire y el ‘espoiler’ despiden su espíritu bravo.
El consumo se dispara hasta los 18 millas por galón en
conducción mixta y su estampa y precio (117.000 euros) le sitúan junto al
Jaguar XKR convertible, el Lexus SC 430, el Mercedes SL 500, el Porshce 911 GT3
Coupé o al Maserati (Spyder Gransport), entre otros.
El Audi R8 no deja de ser un capricho de potentado, con una
energía y velocidad que - en todo su rendimiento- no están permitidas en más
carreteras que las de los circuitos cerrados pero que su mera presentación nos
brinda una idea en torno a la mítica de la automoción.
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