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El Fine-T de Toyota, con capacidad para cuatro pasajeros, es
uno de ellos, con tecnología híbrida formada por un motor eléctrico y una
célula de combustible de hidrógeno con bajas emisiones de gases contaminantes,
cuyo efecto en el medio ambiente es casi cero, según la empresa japonesa.
Llama la atención por sus puertas en forma de alas de
gaviota, que se abren de abajo hacia arriba y tras las cuales están los
“asientos de bienvenida” que giran hacia los lados a la hora del embarque y
desembarque de los pasajeros y luego vuelven automáticamente a la posición
original.
Fabricado con componentes reciclados, posee cuatro cámaras
periféricas que permiten que el conductor tenga una visión de todo lo que
ocurre alrededor del vehículo, cuyas ruedas tienen motores de tracción y un
gran ángulo de giro para facilitar el estacionamiento en espacios estrechos.
Pese a que la finalidad de los “carros concepto” es probar
nuevos materiales y dar alas a la imaginación de los proyectistas para el
trazado de formas que se utilizarán en los vehículos producidos en serie, los
resultados obtenidos los acercan cada vez más al mundo real del asfalto.
Algunos sueños hechos realidad
Un ejemplo puede ser el Lexus LF-A, también de Toyota, un
deportivo para dos personas cuyo interior es una lujosa cápsula para alta
velocidad, que puede llegar a 320 kilómetros por hora gracias a su motor de 500
caballos de potencia.
Peugeot presenta como una de sus atracciones en el Salón de
Sao Paulo un nuevo concepto de máquina, el 20Cup, un triciclo motorizado
resultado de una innovadora combinación de automóvil y motocicleta. Tiene dos
ruedas delanteras y una trasera, y carece de parabrisas pues sus dos ocupantes
van en una cápsula situada a pocos centímetros del suelo, lo que sumado a su
diseño aerodinámico reduce la resistencia al viento. Este Peugeot, dotado con
un motor de 1.6 litro y 16 válvulas, tiene una caja de seis velocidades y su
volante posee una pantalla que siempre tiene visible el horizonte,
independientemente de la inclinación del vehículo en las curvas.
¿No solo carros?
La tendencia futurista también la presenta Honda en sus
vehículos, pero principalmente por el robot Asimo, una auténtica sensación en
el Salón de Sao Paulo por sus movimientos que imitan casi a la perfección a los
humanos.
Advanced Step in Innovative Mobility (Asimo) es un robot
blanco de 1.20 m y 52 kilos, que fue diseñado para auxiliar a las personas en
su día a día, aunque de momento sólo trabaja como guía turístico en museos
japoneses y de recepcionista en algunas compañías, entre ellas, claro está, la
sede de Honda.
El robot habla, camina en todas las direcciones, sube y baja
escaleras, reconoce personas, movimientos y obstáculos, recibe y entrega
objetos con una gracia que hace recordar al famoso Twiki de la serie de
televisión Buck Rogers en el siglo XXV.
Asimo también ejecuta algunos pasos de danza y hasta patea
el balón, movimientos que el alegre público brasileño retribuye con aplausos en
cada una de sus
Fuente: Prensa.com
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