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En la cabina del frente, el conductor tiene a su alcance
todos los controles del vehículo en la punta de los dedos, gracias a la consola
central coronada con una pantalla que cumple funciones diversas que incluyen el
sistema de navegación y los controles de audio, clima, información sobre el desempeño
del vehículo y el viaje, y pantalla de asistencia para las maniobras en
reversa.
El motor V8 de 5.7 litros con 381 caballos de fuerza, está
acoplado a una caja automática de 6 velocidades, con tracción integral y
diferencial central que se bloquea automáticamente según las exigencias del
terreno.
El tamaño y la capacidad de la Land Cruiser pasa la factura
en el consumo de combustible, que es de apenas 13 millas por galón en ciudad y
18 en carretera.
El equipo de seguridad incluye bolsas de aire inteligentes
al frente y de cortinilla en los laterales, además de control de tracción y
estabilidad, ABS y EBD en el tren motriz, que es bastante capaz tanto en
carretera como en caminos difíciles, logrando un gran balance.
La Land Cruiser es el modelo más antiguo de Toyota y los
años no pasan en balde.
Nadie puede negar su que su calidad y equipamiento son de
primera, pero el diseño exterior tiene todavía rasgos de un diseño de los 90 a
pesar de los cambios cosméticos a la parrilla y las luces, tanto delanteras,
como traseras.
Aunque los años siguen pasando, la Toyota Land Cruiser se
mantiene en el mercado de Estados Unidos, como una de las SUVs más competitivas
del segmento.
Con un precio de $67,743, tal como la probamos, la Land
Cruiser es una buena opción si se toma en cuenta la reputación de larga vida de
todos los modelos Toyota.
Para los que son files a la marca, no hay duda, pero para
los que buscan un nuevo look, las opciones son casi infinitas fuera de la línea
Toyota.
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