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4,5 metros con enorme maletero
Las diferencias en su carrocería, respecto al coche base del
que procede - el Altea XL - es su mayor altura de la plataforma y las defensas
en un tono crudo pensadas para el maltrato en el campo. Pero se ve
indudablemente que es un Altea, una carrocería que ya está entre un break, un
monovolumen y un familiar tradicional. Ahora con esta pinta demos por válidas
las siglas SUV, como coche de utilización deportiva, sin unos ángulos TT
poderosos y un maletero algo reducido para hacerle hueco al diferencial
trasero, pero que sigue siendo muy grande.
Como un FR
200 CV a base de un turbocompresor, en un motor de 2 litros,
nos garantiza que estamos ante un coche alegre. Pero nada más abrir la puerta y
ver los asientos, te das cuenta de que su filosofía de SUV guarda muchos
secretos.
Tracción total, 200 CV turbo y caja de 6 marchas, una lista
de elementos que bien podrían estar en un deportivo de pura esencia. Pero no,
esto está montado en un coche que tiene su filosofía para un uso fuera de
carretera, está claro que siempre en un uso light, evidentemente sin caja
reductora.
Lo que es curioso es que el Altea XL normal no tiene al día
de hoy versión FR - siglas de las versiones más deportivas de la marca - ni
siquiera tiene un motor tan potente.
Los 200 caballos provienen de un motor de dos litros
turboalimentado, de inyección directa de gasolina. La potencia máxima se logra
sobre las 5.100 rpm, y se estira muy bien hasta las 6000. Su respuesta es muy
buena desde abajo, con el par máximo a 1800, y manteniéndola hasta casi la
cifra de potencia máxima con un valor de 280 Nm.
Asientos semi-bucket
El interior de este Freetrack es sin dudas el de un Altea
XL, no solo es alto de chasis si no que el habitáculo también es alto. El XL es
un coche sobredimensionado, y esa amplitud se nota dentro sobre todo a la hora
de cargar.
Llama la atención los deportivos asientos, con una sujeción
lateral perfecta, y con resultados confortables sobre todo al llegar las
curvas. Apenas nos daríamos cuenta de que estamos en un SUV, no hay nada que
distinga su filosofía, y sólo mirando al techo veremos un motón de
compartimentos, para pequeños objetos y una pantalla de DVD en nuestra unidad.
Pero hasta estas cajitas se ofrecen ahora también en las nuevas versiones que
por estos días aparecen del Altea.
Materiales correctos, su típico salpicadero con la consola
central presidida por el navegador, que es opcional, y un acabado con detalles,
con buenos huecos y bandejas tipo avión en los asientos traseros. El espacio en
general es bueno, es un interior como el de un monovolumen tradicional y eso se
traduce en buenas soluciones de espacio.
En el maletero se recupera el doble fondo del Altea normal,
que hace que el suelo al abatir sea plano, con una cortina de ocultación de la
carga que se retrae y red separadora de la misma, es un enorme maletero que
ahora en su doble fondo tiene la rueda de repuesto (de emergencia) - ya que el
diferencial trasero la eleva hasta aquí dentro - pero dejando aún hueco para
guardar cosas a su alrededor, con una perfecta ubicación de los triángulos de
emergencia.
Alto nivel de equipo
El nivel de equipo del Altea Freetrack 4WD es el más alto de
todos los Alteas, se apelliden como se apelliden. Es además un nivel exclusivo
asociado al 4WD - tracción total - y que comparte con el motor diesel de 170
CV.
Destacamos en la lista los automatismos de luces y limpias,
climatizador automático de dos zonas, sensor de maniobra trasero, control de
presión de neumáticos, y programador de velocidad, y también el gran número de
airbags, que junto al ABS, el control de estabilidad y el doble cierre de
seguridad completan una lista también larga de elementos de seguridad. Desde
luego no se echa nada en falta en un precio que es interesante en la globalidad
de lo que ofrece.
Cómodo y deportivo de conducir
Este Freetrack combina sensaciones diferentes, ya que
conjugamos un puesto alto con una buena ración de caballos, tiene una excelente
respuesta con un cambio de 6 marchas y es una invitación constante a una
conducción más deportiva, que bien puede ser por lo negro o por un camino
amplio y de buen piso donde con unas manos avezadas disfrutaremos como un niño.
Os recuerdo que vamos perfectamente anclados a los deportivos asientos, y que
contamos con un cuadro que está presidido por el cuentavueltas, con un motor
que se estira hasta las 6.500 vueltas, y un acelerador de barra perfecto para
maniobras "multipedales", qué más podemos pedir. Pero está claro que
en todo caso no olvidamos al volante su cualidad deportiva.
Diferencia con el Altea XL
Será por que tiene una amortiguación algo más enérgica que
el Altea normal, pero su mayor altura al suelo queda enjugada rápidamente, su
excelente respuesta siempre y la ayudita de la tracción total, le hace ser un
coche bastante efectivo en curvas y en comparación mucho más cuanto más sucio,
descarnado o majado esté el suelo.
A falta de tener un 4x4 "bajito" de concepción
puramente deportiva en la gama Seat, tenemos este Freetrack, pero evidentemente
se guarda mucho para ser también efectivo fuera de carretera, y no será por ir
de lado en las curvas, sino para garantizar también una tracción en zonas de
barro, arena o pistas más o menos irregulares.
Contamos con control de estabilidad que podemos desconectar,
pero no molesta en asfalto y es una garantía en la tierra. Desde luego sin
carga es un divertido coche.
Un poco sediento
Y llegamos al talón de Aquiles de nuestro Freetrack y es que
bebe lo suyo. Olvidándonos de lograr las mejores cifras, usando el coche en su
esencia, con un poquito de ciudad, otro poquito de campo, curva aquí y curva
allá, pues estaremos entre 12 y 13 litros a los 100 km. Bastante alejado del
promedio homologado. En carretera con un poco de cuidado y cruceros no muy
altos, podemos bajar de 9 , pero a la mínima alegría estamos en los 10.
Las prestaciones si están en un nivel notable, buena
aceleración - no hay pérdidas de tracción - excelentes recuperaciones, y si se
trata de revolucionar el motor y sacar su máxima esencia usando más el cambio,
el coche se hace muy brillante. Supera con holgura los 200 km/h, pero lo más
válido es que hasta los 150 km/h hay empuje para adelantamientos sin tan
siquiera reducir.
No hay competencia
Pues está muy complicado encontrar un SUV de sus parámetros,
hay SUV de su tamaño, como el RAV-4 o el Honda CRV, pero en gasolina los
motores más cercanos son los del BMW X3, con 218 CV. En su precio, el más
cercano está el Honda pero con muchos caballos menos.
RESUMEN
Un SUV diferente, con un gran motor que cambia bastante su
concepto como coche de ocio y le da protagonismo a su conductor. Espacio,
habitabilidad, "of road" y prestaciones se juntan en un coche que no
le pega mucho al precio, ya que hay muchas formas de disfrutarlo con un alto
equipamiento. Con el mismo precio que el 4WD diésel, el que prefiera un mejor
consumo y algo menos de potencia tiene una perfecta elección en la gama.
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